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El Futuro del Trabajo o cómo sobrevivir en la Era de los Autómatas

Rodrigo Mata ·

Solo nos queda una alternativa para superar a la IA y los robots.

Photo by Andy Kelly on Unsplash

En ocasión de mi participación con el equipo Apside en el entretenido congreso tech 9punto5, en Valdivia, Chile, participé en el taller llamado “El Futuro del Trabajo”. Para ese entonces, quizás ya preocupado por mi inminente llegada al 5to piso -cumplo 50 en un par de años- ya había leído harto sobre el futuro del trabajo en distintos artículos, me había engullido el libro de Oppenheimer “Sálvese quién pueda” y, para variar, hasta consulté su opinión a la sabionda ChatGPT, la que entregó generosamente con su ordenado y aburrido estilo.

Lo primero que me sorprendió del Taller fue que poco se habló del futuro del trabajo tal como lo había escuchado antes, esto es, sobre qué oficios y empleos se irían al “jardín de los callaos”, cuáles darías sus primeros y tiernos pasitos, o si es que algún oficio quijotesco resucitaría entre los muertos. No, más bien se habló de cómo la tecnología está influyendo enormemente en cómo resolver los problemas cotidianos, y cómo esto influye en nuestro trabajo y en la sociedad en general. Estaba con los ojos y las neuronas bien abiertas y, a pesar de que venía de comer una notable hamburguesa, escoltada por una sidra exquisita, no se me salió ni un bostezo.

… desde mi humilde surmenage cerebral brotó una chispa de claridad, una certeza: La “Era de la información ha muerto”, y la “Era de los Autómatas ha comenzado” …

Mientras avanzaba este interesante y al mismo tiempo preocupante relato sobre cómo este tsunami digital sigue su imparable avance, desde mi humilde surmenage cerebral brotó una chispa de claridad, una certeza: La “Era de la información ha muerto”, y la “Era de los Autómatas ha comenzado”. Sí, damas y caballeros, han muerto esas edades metálicas, o el Medioevo o la era Moderna. Ahora las eras no gravitarán en torno a nosotros los homo sapiens, sino que vienen los bots a plantarnos la cara con una inteligencia y habilidad tales, que nos harán ver más torpes que chimpancé bailando ballet.

Este chispazo me estremeció ¿Qué hago?¿Al futuro seré reemplazado por una maravillosa bot virtual que contactará y convencerá a los clientes mil veces mejor que yo? En este punto, tocado por otro relámpago neuronal, me di cuenta de otra cosa: Los autómatas no pueden ser realmente reflexivos, intuitivos o creativos para sus cosas. Quizás pueden realizar deducciones, componer canciones pegando pedazos, generar software o resolver entuertos que requieren analizar mucha data. Quizás la bot virtual será muy rápida, pero con clientes que tienen comportamientos atípicos, se quedará atascada ¡Nada más penoso que una máquina atascada!

Aunque esta no es una columna para demostrar la existencia del pensamiento y creatividad humanas, pienso que sí existen. Todos, hasta los más abrutados, hemos tenido momentos de lucidez, de reflexión, de creatividad, en que hemos resuelto algo, creado algo nuevo, pensado en algo original, y en verdad la habilidad más buscada por cualquier organización es la habilidad para resolver problemas, y los robots no pueden hacerlo en distintos escenarios, porque son circuitos repetitivos que trabajan con base a una lógica predeterminada, y los bots con AI sólo “aprenden” para lo que fueron programados aprender, ni un piojo más.

… al dejar en desuso nuestra preciosa capacidad creativa y reflexiva ante los problemas, entonces quedamos compitiendo directamente con R2D2 y su pandilla y ¡Ahí sí que estamos fritos! …

Ahora, la mala noticia es que cada día nos parecemos más a un robot, pues solemos repetir nuestros mismos patrones y conductas. Nos llenamos el cerebro con toneladas de información disociada y millares de píldoras de entretenimiento, las que nos aturden más y más y, así, al dejar en desuso nuestra preciosa capacidad creativa y reflexiva ante los problemas, entonces quedamos compitiendo directamente con R2D2 y su pandilla y ¡Ahí sí que estamos fritos! porque en ese terreno es imposible “vencer” a los bots, que son cada día más capaces de procesar y ejecutar cualquier labor, quizás esa con que usted hoy gana su Netflix de cada día.

La buena noticia es que nunca es tarde para potenciar nuestras cualidades humanas, esa “chispeza” y originalidad que todos tenemos, esa posibilidad de detenernos y observar algo en silencio, cual niños pequeños. Lo que nos hace notables es nuestra capacidad para buscar soluciones excepcionales en minutos, horas, días o hasta meses, sí, con lógica, pero también con pasión, intuición, imaginación y creatividad. Así la haremos de oro y las máquinas ocuparán su justo lugar, que es tuercas y código a nuestra disposición para ayudar a mejorar la calidad de vida en la esfera Tierra.

Capacitarnos y estar bien informados siempre será necesario para estar vigentes, sin embargo, estoy convencido que comportarnos menos como robots y más como seres humanos es lo que marcará realmente la diferencia, y que nos permitirá continuar rockeando en la Era de los Autómatas.

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